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Category Archives: historia

Columbus

Colom

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“No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad.” 

Aristóteles

” El relato poco edificante de la expulsión del Paraíso se considera básicamente la historia de la llegada del pecado a la humanidad: de la pérdida de la gracia divina y del futuro en calidad de juguete del mal y depositaria de todo dolor y sufrimiento conocidos. […]

Por otro lado, seguramente, esta historia dice mucho más de la propia naturaleza de Dios. Parece estar tan perdido como Adán y Eva ante las nuevas circunstancias en las que se encuentran, y no parece tener mucho de psicólogo, a pesar de haber creado el prototipo de hombre y mujer […]

Dios no solamente parece desconcertado por toda esta historia, sino que no parece entender que ha creado la curiosidad intelectual y el deseo de la satisfacción sensual, ni que la serpiente es también obra suya y va equipada con una serie de características que la llevan inevitablemente a tentar a la mujer. Igual que Judas en su papel de catalizador del sacrificio de Jesús, la serpiente estaba predestinada desde el principio. Ambos se consideran personificaciones o, como mínimo, súbditos del mal. Y tras la estrepitosa caída de Eva, la imagen convencional de la mujer no es mucho mejor. Además es probable que el mito también tenga un elemento en común con la ciencia ficción moderna: el miedo a la rebelión de los robots. […] ”

” Por desgracia, el mito de la creación en nuestra propia cultura no alardea de un big bang orgásmico, el universo no se engendra de un modo descarado, incluso soberbio, a partir del falo viril y explosivo del gran dios Creador. En su lugar, tenemos la historia de la creación divina del mundo en seis días, seguida del mito de Adán y Eva, lo cual se opone fundamentalmente al mito egipcio por la actitud furtiva y llena de sentimiento de culpa ante la desnudez, así como por el énfasis en el pecado sexual, la culpabilidad femenina y el castigo divino de un Dios patológicamente iracundo, tirando y mezquino. A pesar de los milenios de sermoneos y debates teológicos (durante los cuales el carácter ofensivo y la incompetencia de Yahvé se han suavizado a través de la filosofía por parte de mentes al parecer mucho más brillantes que la suya), podría decirse que la historia que se cuenta en el primer libro del Antiguo Testamento, el Génesis, ha contribuido a inspirar más maldad y más neurosis de lo que Stalin y Freud pudieran haber soñado.

En la tradición judeocristiana, todas las desgracias humanas se originaron supuestamente en el Jardín del Edén, el sagrado paraíso terrenal que dios creó para el disfrute inocente y absoluto de dos criaturas hechas a su imagen y semejanza (el hombre prototípico Adán su represible y caprichosa compañera, la primera mujer, Eva). ”

” Si bien no es nueva esa ansia por dividir el mundo en las categorías estrictas de ‘nosotros’ y ‘ellos’ (los griegos llamaban ‘bárbaros’ a los extranjeros y la palabra que utilizaban los egipcios para referirse a sí mismos era simple y significativamente ‘humanos’), la tradición cristiana occidental degradó a sus enemigos considerándolos principalmente antihumanos: si desafiaban el cristianismo, eran enemigos de Dios. (Sin embargo, por supuesto, el propio Dios se había comportado de modo reprensible en el episodio de la Caída. Tal como escribe Jean Markale: ” El Dios eterno tiene mal genio y es terriblemente celoso, y […] se comporta como un capitalista rico que no tiene intención de compartir su eternidad con nadie más. ¿Qué placer obtendría de ella si todo el mundo la tuviera?) ”

” […] John Milton, que con su obra El paraíso perdido quería ‘justificar el comportamiento de Dios hacía el hombre’ (y lo único que consiguió fue avivar la admiración por Lucifer de destacados poetas del romanticismo como Percy Bysshe Shelley o William Blake, que le consideraban el héroe de la obra), escribió sobre un Yahvé verdaderamente sádico: “Todopoderoso […] nos hubiese dejado por completo nuestro espíritu y nuestro vigor para que podamos sufrir y soportar con fortaleza nuestras penas, para bastar a su vengativa cólera.”

[…] Dios se aseguró de que Adán y Eva tuviesen suficiente ‘espíritu y vigor’ para sufrir, para mitigar su propio enojo patológico. Pero incluso aquí Milton parece no querer que el primer hombre y la primera mujer sean del todo terriblemente atormentados, ya que, aunque fueron condenados a trabajar y sufrir, estaban en esta situación con un atisbo de esperanza. Y dado que Satanás iba a sufrir un ‘castigo eterno’, de alguna manera se había hecho ‘justícia eterna’.

De hecho, muchos de los primeros cristianos (y algunos pensadores más recientes) se preocuparon por la polémica cuestión de si un Dios justo dejaría que Satanás languideciera en el infierno toda la eternidad ( aunque poco a poco llegaron a aceptar que incluso un pecador convencional podría ser condenado por siempre en las regiones infernales). Clemente de Alejandría, Padre de la Iglesia, creía que con el tiempo todos los pecadores (incluso el propio Satanás) podían salvarse. Para Clemente, la existencia del libre albedrío implicaba que incluso el diablo tenía derecho a arrepentirse. pero fue Orígenes quien desarrollaría el concepto de apocatástis, ‘el regreso último de todos los seres, incluyendo a Satanás, el Dios del que provienen’. En la actualidad, el Vaticano proclama que incluso el pecador más recalcitrante puede ser perdonado por la Iglesia si se arrepiente de corazón.

[…] A pesar de que Milton pone todo su empeño, su Satanás resulta relativamente normal en comparación con un Dios al que le hace mucha falta aprender a controlar su ira. Tras ser obligado a descender el Infierno (o Pandemónium, la guarida de los demonios), Satanás parece decidido a hacerlo lo mejor posible en su papel de pionero diabólico, y declara: “Aquí, por fin, seremos libres” seguido del clásico: “Vale más reinar en el infierno que servir en el cielo”. Milton describe el Infierno como una especie de Parlamento (quizás sabía de lo que hablava, al haber trabajado para Cromwell) en el que los demonios debaten si vale la pena o no intentar recuperar el Cielo, lo cual suena bastante democrático.

Los propios cristianos, en sus orígenes, confundían a menudo la naturaleza del mal y el personaje de dios. Marción, que fue expulsado de la comunidad cristiana de Roma en el año 144 por reflexionar acerca de la pregunda “¿de dónde proviene el mal?”, llegó a la conclusión de que debían de existir dos dioses, el demiurgo del Antiguo Testamento, al que también denominó conditor malorum (“autor de maldades”), i el auctor diaboli (‘creador del diablo’). Por otra parte, el dios benevolente era misericordioso, pero seguramente por el hecho de que no hay demasiado evidencia de ello en la mayoría de las vidas humanas, a la humanidad le está vetado conocerlo.”

” Por muy sacrílego y estraño que les parezca a los creyentes, podría decirse que ni tan sólo la Biblia afirma que Dios, el Padre Celestial, creara el mundo (o al menos que lo hiciera solo y sin ayuda). Aunque los sacerdotes judíos y cristianos se han cuidado mucho de ocultarlo, la palabra hebrea que se tradujo como ‘Dios’, en singular, en los pasajes de la Creación es en realidad el plural elohim. Además, elohim comprende tanto el género masculino como el femenino (dioses y diosas).

Sin embargo, elohim se abrevia a menudo como El, o Dios (Alá en árabe), dando la falsa sensación de existir un único dios masculino, soberano y creador de todo, mientras que los apologistas siguen defendiendo que el plural se utiliza simplemente para indicar la plenitud del poder. Sea como fuere, el caso es que incluso el Yahvé que conocemos no estaba solo al inicio de la vida humana, ya que aquel alfa y omega de supremacía masculina tuvo antaño una mujer.

Y no sólo eso, sino que, en algunas versiones de la historia, ella dio a luz a Lucifer, mientras que otras cuentan que fue su amante. Aún peor: ella podría haber caído en desgracia a los ojos de los hombres y convertirse en un demonio, llevándose con ella metafóricamente a todas las mujeres. La salida aparentemente vergonzosa de la mujer de Dios de su lugar de supremacía, dejando de ser su consorte y abnegada esposa, constituye, junto a la predilección de Eva por la fruta y las serpientes, el fundamento de la ignorancia colectiva de los judíos, seguida de la de los cristianos. ”

” En el siglo XXI, en Occidente, todas nuestras ideas sobre lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal, provienen de la tradición judeocristiana presente en nuestra cultura. Pero tal como hemos visto, las credenciales de Yahvé como dios noble o especialmente inteligente no se corresponden con su capacidad para sentir celos y herir, y la historia de la pérdida de la gracia divina de la humanidad (y la consecuente subyugación de la mujer) es un triste relato de mitos confusos y prejuicios ostensibles. Sin embargo, nada es comparable con la adaptación deliberada de la historia cristiana original, que a menudo, y por lo que parece, es directamente contraria a los propios deseos de Cristo. ”

” Ellos y nosotros. Nosotros y ellos. Nazis y judíos. El ejército Rojo y los intelectuales. Brujos y cristianos. Judíos y árabes. Librepensadores y cualquier tipo de fundamentalismo, y así sucesivamente, una letanía de terror que engendra más terror… Siempre estamos en el bando correcto y ellos siempre en el equivocado. Tenemos a Dios de nuestra parte, mientras que ellos están engendrados por Satanás, e incluso el hecho de contrariarnos o de defender su postura es una prueba de su alianza con él.

El diablo es sumamente útil porque demuestra la existencia de Dios y puede asumir toda la culpa de los fracasos de Dios, lo que permite regular y calmar nuestro arduo día a día. Si creas al diablo a su propia imagen y semejanza, te complacerá creando un infierno en la Tierra.

Sin embargo, visto desde la sombría perspectiva de la historia, es evidente que Dios es mucho más que un fracasado, sobre todo porque se supone que es omnipotente. Mientras que los defensores de Satanás cumplen con éxito su misión al pie de la letra (al fin y al cabo, se limitan a acatar órdenes), difundiendo el terror, la agonía y la muerte en todo el mundo, ¿qué ha conseguido Dios? Es cierto que la fe i ese sentimiento de pertenencia sumamente cautivador dan una sensación de paz interior a la gente, lo cual mejora su bienestar físico y psíquico, pero el resplandor individual y el aura de presunción y de tendencia a juzgarlo todo ha servido de poco a la humanidad en conjunto. Sabemos dónde está el infierno de Satanás en la Tierra – no hace falta más que mirar a nuestro alrededor -, pero ¿Dónde está el cielo de Dios en la Tierra? ”

Lynn Picknett “La Historia secreta de Lucifer” Editorial Planeta S.A. (2007)

True History

“La Historia oficial altera y condiciona el presente.”

PrejuicioFinal.com

“La idea de la clara pureza de las raíces del pueblo germano resucitó con el nacionalismo del siglo XIX. En 1807, en el Berlín ocupado por Francia, Johann Gottlieb Fichte pronunció sus <<Discursos al Pueblo Alemán>>*. Fichte pensaba que los alemanes tenían una lengua viva porque eran primordiales de un modo en que no lo eran otros pueblos. Habían conservado <<la lengua primordial de la cepa ancestral>>, mientras que la mayoría de las otras lenguas habían sufrido mezclas. La filosofía sólo influye en la vida de la gente que posee una lengua primordial viva, sólo la filosofía alemana podía crear la conciencia nacional que la época requería. Había que preservar la identidad alemana: <<Si vosotros os hundís, toda la humanidad se hunde con vosotros sin esperanza ninguna de restauración futura>>.”

*Johann Gottlieb Fichte, citado en Hans Sl,uga, Heidegger’s Crisis: Philosophy and Politics in Nazy Germany, Cambridge.

Glover, Jonathan – “Humanidad e inhumanidad: Una historia moral del Siglo XX” (1999)

“Para poner en práctica las políticas que s u nacionalismo, su darwinismo social y su creencia en la <<higiene racial>> les exigían, los nazis tuvieron que pasar por encima tanto de las respuestas humanas a sus vícitmas como de las ideas acerca de identidad moral que no se amoldaran a la participación en el asesinato en masa.

Al igual que en la Rusia de Stalin y en la China de Mao, las presiones sociales se invirtieron. Los principios morales fueron aplastados por las presiones para crear, obedecer y aceptar. Además, el sistema nazi de creencias fue eficaz al conseguir que la gente lo internalizara. La gente no sólo tiene miedo: una gran parte también pensaba que la desobediencia era un error.

Los nazis atacaron sistemáticamente las respuestas humanas. Comenzaron a erosionar el estatus moral de los judíos, los homosexuales y otros, a todos los cuales negaron la protección del respeto a su dignidad. En consonancia con lo que tomaron de Nietzsche, trabajaron para remplazar la simpatía por la dureza.

Al rechazar el respecto y la simpatía por sus víctimas, los nazis volvían a reunir los regímenes de Stalin y de Mao. Pero lo que distinguió al nazismo sobre todas las cosas fue el grado y la minuciosidad de su asalta a la identidad moral. Había que transformar a la gente. Tenía que haber una identidad nazi, arraigada en una perspectiva activamente hostil a las respuestas que constituían nuestra humanidad. El estalinismo y el maoísmo fueron formas perversas de consecuencialismo. En ellos, la dureza y la inhumanidad, aunque sin plausibilidad alguna, se defendían como los mediios necesarios para un mundo humano mejor. El nazismo fue un asalto más fundamental a los valores humanos. Fue una deontología tergiversada: la dureza y la inhumanidad se consideraban deseables por sí mismos, aspectos de una identidad que expresa <<la voluntad de volver a crear la humanidad>>.

En la Unión Soviética de Stalin los principios morales internos fueron avasallados por la Creencia. Después de Yugoslavia fueron avasallados por el tribalismo. En la Alemania fueron avasallados por una combinación letal de ambas cosas. Debido a su sistema de creencias, los proyectos psicológiocs nazis fueron la sustitución de la simpatía y la reconstrucción de la identidad moral.”

Glover, Jonathan – “Humanidad e inhumanidad: Una historia moral del Siglo XX” (1999)

“En la filosofía se ha producido una creciente toma de conciencia del abismo que existe entre los principios abstractos propuestos por los filósofos y las formas de pensar de la gente en realidad. El tipo de racionalidad que se admira en la teoría del conocimiento es una idealización. En el mundo real la gente tiene que actuar con arreglo a creencias basadas a su vez en evidencias fragmentarias y poco fiables. No hay en la práctica tiempo para pensar en las consecuencias lógicas de las creencias, o para poner a prueba su coherencia lógica. Una respuesta del abismo entre la racionalidad abstracta y el pensamiento real de la mayoría consiste en considerar el pensamiento cotidiano poco adecuado, aunque últimamente ha ido ganando terreno otra perspectiva. A pesar de que la racionalidad abstracta es un ideal heurístico útil, cabe reprochar a los filósofos el no haberse esforzado más en desarrollar también niveles de <<racionalidad mínima>>, maneras de pensar accesibles.”

Glover, Jonathan – “Humanidad e inhumanidad: Una historia moral del Siglo XX” (1999)

Michael Cherniak , Minimal Rationality, Cambridge, Mass.,1986

“[…] lo peculiar de nuestra época es el abandono de la idea de que la historia podría escribirse de manera verdadera […] El objetivo implícito de esta línea de pensamiento es un mundo de pesadilla en el cual el Líder, o grupo dominante, controla no sólo el futuro, sino también el pasado. Si, en referencia a tal o cual acontecimiento, el Líder dice <<eso nunca existió>>, nunca existió. Si dice que dos más dos es cinco, dos más dos son cinco. Esta perspectiva me da mucho más miedo que las bombas”.

George Orwell, <<Looking Back on the Spanish War>>

“La cuestión de si el pensamiento humano puede aspirar a la verdad objetiva no es teórica, sino práctica. El hombre debe probar la verdad, esto es, la realidad y el poder, el <<lado de aquí>> de su pensar en la práctica. Aislada de la práctica, la discusión sobre la realidad o no realidad del pensamiento es una cuestión puramente escolática” (*)

Karl Marx, <<Concerning Feuerbach>>

(*) Tendencia a pensar que las opiniones o las ideologías clásicas y tradicionales son las únicas válidas y cierta.

“Las creencias de cualquiera se corresponden con el mundo sólo aproximadamente, aun en el mejor de los casos. Incluso los que aspiran a la verdad tendrán información incompleta y en parte incorrecta. Es difícil escapar del prejuicio. Todo el mundo tiene limitaciones perceptivas e intelectuales. (Estas son las perogrulladas que se exageran al máximo para apoyar el escepticismo sobre la verdad objetiva.)

Aquellos cuyo pensamiento no se orienta hacia la verdad están en peor posición. Al deformar la interpretación de la evidencia para su propio consumo, abren un abismo adicional entre sus creencias y el mundo. A medida que el abismo crece, hay más cosas que explicar. En cierto sentido, la gente puede ser consciente de que defiende su sistema de creencias al precio de comprometer la verdad. Este precio consiste en una mayor inversión en las creencias con el fin de hacer más difícil que la próxima vez produzcan algo que requiera una explicación. El autoengaño puede convertirse en un ciclo que se perpetúa a sí mismo”.

Glover, Jonathan – “Humanidad e inhumanidad: Una historia moral del Siglo XX” (1999)

Stalin by xumax

Stalin

En una visita a Moscú en diciembre de 1931, Lady Astor tuvo el raro honor de ser recibida por el nuevo líder. Durante su conversación, preguntó algo que ninguna otra persona se habría atrevido a preguntar: <<¿Hasta cuándo seguirá matando gente?>>

El intérprete de Stalin quedó paralizado. Pero el Jefe insistió en conocer la pregunta y, sin pausa, como si hubiera estado esperándola, contestó a la ingenua dama que <<el proceso continuaría todo el tiempo que fuera necesario>> para el establecimiento de la sociedad comunista>>.

Anton Antonov -Oseyenko, The Time of Stalin: Portrait of a Tyranny

“La guerra fue una desgracia sin precedentes para el intelecto humano […] El contraste entre el éxito de las modernas mentes europeas en el control de casi todas las situaciones en que los elementos son cuerpos físicos y las fuerzas, fuerzas fisicas, y su incapacidad para controlar situaciones en que los elementos con seres humanos y las fuerzas, fuerzas mentales, dejó una marca indeleble en la memoria de toda perosna en ello involuctrada”

R. G. Collingwood, An Autobiography

“En 1916, Joffre y Haig acordaron lanzar una ofensiva francesa y británica sobre el Somme. En el sector británico hubo una semana de bombardeo masivo de artillería contra las líneas alemanas. Luego, el 1 de julio, atacaría la infantería, protegida por una barrera de fuego de artillería que la precedía. El bombardeo tenía la intención de matar o dispersar las tropas alemanas, cortar sus cinturones de fuego defensivo y destruir sus fortificaciones. La tarea de la infantería sería ocupar posiciones en su mayor parte indefensas, de manera que atravesarían una tierra de nadie con una pesada carga de municiones, picos, palas, teléfonos de campaña y otros equipamientos. La barrera de fuego iría siempre limpiando el terreno delante de ella. Un general, al ver que los hombres desplazaban tan cargados hacia las trincheras, les dijo: <<Buena suerte, soldados. No ha quedado un solo alemán en sus trincheras, nuestra artillería los ha hecho saltar al Infierno>>.

El plan fracasó. Los alemanes se enteraron del momento y el lugar del ataque y, a pesar del bombardeo, la mayoría sobrevivió en sus profundas trincheras cubiertas. La pesada infantería británica fue masacrada a medida que avanzaba entre un intenso fuego de ametralladoras hacia espesas alambradas defensivas. Como observó el suboficial alemán Paul Scheytt, <<los ingleses venían caminando como si fuesen al teatro o como si estuvieran desfilando. Tuvimos la sensación de que estaban locos. Nuestras órdenes se daban con toda tranquilidad y todos nuestros hombres apuntaban con mucho cuidado para no malgastar municiones>>. El 1 de julio hubo 60.000 bajas inglesas, con más de 20.000 muertos, la mayoría en la primera hora del ataque.

Unos pocos batallones permanecieron en la retaguardia cuando sus oficiales advirtieron que aquello era una masacre, pero la mayoría atacó de acuerdo con los planes. No obstante lo que había ocurrido el 1 de julio, los generales Haig y Rawlinson continuaron con ataques similares en días siguientes. La batalla se prolongó hasta mediados de noviembre, al cabo de la cual habían avanzado ocho kilómetros al precio de 420.000 bajas británicas y 200.000 francesas. Entre los alemanes, las bajas llegaron a alrededor de 450.000.

John Keegan compara nuestra actual respuesta emocional a esta matanza con la que produjo Auschwitz: <<Fascinación culpable, incredulidad, horror, disgusto, piedad y cólera>>. En ese momento, la mayor parte de la población de Inglaterra la ignoró o mantuvo una actitud acrítica. Entre las respuestas de los que estaban enterados, se destaca la de Winston Churchill. Hizo circular entre los miembros del Gabinete de Guerra un escrito en le que exigía el completo abandono de la estrategia del Somme, con el argumento de la cantidad de muertos para una ganancia tan exigua. El Gabinete pidió a Haig que explicara sus intenciones, pero la voz disidente fue derrotada y el Rey desaprobó con todo vigor a Churchill.”

Glover, Jonathan – “Humanidad e inhumanidad: Una historia moral del Siglo XX” (1999)